domingo, 25 de mayo de 2014

Casino Chile en linea

Hoy estoy prolífica, así que abuso de vuestra paciencia y sigo soltando mi rollo, que para eso es mi blog. Como el esfuerzo intelectual ya lo realicé en mi post anterior, no me quedan neuronas para mucho pero aquí estoy, informando de las nimiedades que me importan (a mí, reflexivo al cuadrado).

Nimiedad nº 1

Mi indiecito, para vuestra tranquilidad, Casino Chile en linea bien a México. Me llamó desde el aeropuerto Benito Juárez, de México D.F. para reportarse a las cuatro y media de la madrugada. Yo le había pedido que me marcara desde su destino final, a una hora del DF, pero le entró la ansiedad y me llamó desde el aeropuerto. Me tranquiliza saber que el avión no se ha desplomado sobre Groenlandia, pero hubiese preferido saber que llegaba bien a su rancho en una noche de festividades como el día de Guadalupe.

Más que nada porque la idea de tomar un camión en el mero aeropuerto y llegar en la noche a su ciudad, en un día como el de ayer, puede ser una aventura cuyo escenario contempla la posibilidad de que el chofer del camión estuviera borracho, tuviera que compartir asiento con un apunte de coma etílico, que lo asaltaran gavilleros por el camino, o todo a la vez, patoaventuras estas poco probables a bordo de un avión.

Tuve que esperar doce horas más para saber que todo había ido Casinos online chile.

Nimiedad nº 2

Su hijo adolescente está muy bueno. El nene le saca al Casinos online chile como una cabeza, delgadito, morenito y con lentes (me pierden los gafotas, los morenos y los flacos). Cuando le he visto a través de la cámara web, se me ha dibujado una sonrisilla perversa, bastante impropia de la madrastra de incógnito en que me he convertido. Me lo he imaginado jugando al baloncesto, sudando, quitándose la camiseta en los vestuarios y... calma, Tribeca, calma, que el tuyo es el de al lado del bollicao, sí, el bajito, con cara de indio que muestra orgulloso a su retoño como un trofeo. Nene, no sonrías así, hijo de tu chin, ay, pero qué guapito eres, cabrón... joder... y yo que le había asegurado a mi indiecito que no se tenía que preocupar por mí al menos en tres semanas, que a la cuarta ya entraba en zona roja y ahí si podíamos tener ataque de cuernos, y en apenas 24 horas ya ando con pensamientos lúbricos... y con su hijo¡¡¡, estás mal, nena, muy mal...

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